Maravillas naturales que parecen de otro planeta

Paisajes de la Tierra que parecen venir de algún lugar lejano, aquí los detalles:

Kliluk, el lago moteado (Canadá)

En la provincia canadiense de la Columbia Británica, unos 100 km al este de Vancouver y próxima a la frontera con Estados Unidos, se halla una formación lacustre sumamente rara, de aspecto surrealista para unos y extraterrestre para otros. Los indios nativos de Okanagan, el valle circundante, la llaman por su nombre vernáculo: Kliluk, el lago sagrado. Para el resto del mundo es, concisamente, el lago Moteado (Spotted lake, en los mapas locales), denominación que alude a sus características físico-geológicas, francamente peculiares.

Diez maravillas naturales que parecen de otro planeta

La ola del desierto. Arizona, EE.UU.

Una formación de arenisca en mitad del desierto de Arizona, cerca de la frontera con Utah (Estados Unidos), cuyas inverosímiles hechuras, de deslumbrante belleza, atraen a los fotógrafos paisajistas de todo el mundo. Se la conoce como La Ola (The Wave), nombre que, por descontado, nada tiene que ver con el agua, sino con su relieve rocoso, artísticamente esculpido por el viento: una sucesión de ondulaciones horizontales de tonos anaranjados, rojizos y marrones que dan a esta arenisca un aspecto de manto plisado, provocando en el espectador una aparente sensación de movimiento.

Diez maravillas naturales que parecen de otro planeta

El bosque sumergido de la Patagonia. Argentina.

A 404 km de Neuquén, la capital de la provincia argentina homónima, Villa Traful, reconocida por su serena belleza, es uno de los sitios mágicos de la Patagonia Norte, polo de atracción de turistas, investigadores, fotógrafos cazadores de paisajes… ¡y amantes del buceo! ¿La causa? Pues algo que, no lejos de dicha localidad, todos pueden descubrir después de un breve paseo en lancha por su esplendente lago: el bosque sumergido de cipreses, uno de los pocos fenómenos naturales de este tipo que existen o que se hayan descubierto en el Planeta.

Diez maravillas naturales que parecen de otro planeta

La cueva de los cristales gigantes. México:

Tan solo tenemos que viajar a la serranía de Naica, al sur de la ciudad de Chihuahua, en México. Una vez allí, introducirnos 300 metros bajo tierra.  Descubierta por casualidad  por dos obreros de la mina de Naica, se considera uno de los hallazgos geológicos más importantes de nuestro tiempo. Las selenitas, que se entrecruzan desde el suelo hasta el techo en una madeja inextricable con apariencia de brillantes témpanos de hielo, miden, en su mayoría, unos 6 metros de longitud (si bien las mayores llegan a los 11), alcanzando espesores de un metro y un peso de 50 toneladas.

Diez maravillas naturales que parecen de otro planeta

(Tomado de ABC Viajar)

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